La discriminación entre los discriminados

Fuente: xatakamovil.com

Así somos los seres humanos. No tenemos suficiente con pertenecer a un colectivo discriminado, que además tenemos que discriminarnos entre los propios discriminados. Y eso pasa, por supuesto, en el colectivo LGTBI. No estamos libres de ejercer discriminación hacía las demás personas por ser LGTBI. Resulta que, a raíz del asesinato de un hombre negro por un policía en Estados Unidos y las revueltas antirracistas que ha ocasionado este hecho, la famosa aplicación de contactos Grindr ha decidido retirar el filtro que tenía de origen étnico, en solidaridad con el movimiento #BlackLivesMatter. Es decir, Grindr permitía, previo pago y esto no es una cosa menor, filtrar por origen étnico. De tal manera, cuando te conectabas solo te aparecían perfiles de asiáticos, de latinos o de caucásicos, aunque eso no impedía que de pronto una persona árabe te escribiera. Algunos, para evitar recibir mensajes de quien no querían aprovechaban y escribían en el perfil que solo buscaban contactos con personas blancas, o que no querían contacto con personas negras, en algunos casos escudándose en que eso no es racismo, sino preferencias sexuales. ¿Pero realmente excluir a una persona por su origen étnico no es racismo?

A mí, en principio, nunca me han atraído sexualmente las personas asiáticas, en cambio, conozco a personas que les encantan las personas asiáticas y solo buscan conocer o estar con personas del Lejano Oriente. Pero a mí nunca se me ha ocurrido poner en mi perfil “Asiáticos, no”. Una vez, a través de una aplicación, me habló un chico asiático y al final nos conocimos en persona, como amigos. Tuvo que volver a su país, China, pero mantuvimos una relación amistosa y cuando vino a mi ciudad quede con él. Por otro lado, siempre digo que me atrae mucho el tipo europeo, pero luego muchas veces acabo conociendo y manteniendo relaciones sexuales con personas hispanoamericanas. Tanto, que algún amigo en tono de broma, ya me denomina Cristóbal Colón. Igualmente, nunca, se me ha ocurrido resaltar en mi perfil “Solo latinos” o “Solo europeos”. Que ¿por qué? os preguntaréis, la respuesta es sencilla: yo no soy racista. Las motivaciones que hay detrás de un “solo blancos” parecen sin duda alejadas de las preferencias sexuales. Y las que hay detrás de poner “solo españoles”, también están alejadas de las preferencias sexuales, porque, que yo sepa, la nacionalidad de una persona no influye en que te pueda atraer sexualmente o no. El “solo españoles” no es más que xenofobia.

Fuente: https://scielo.conicyt.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0719-15292019000200098&lng=es&nrm=iso

Pero hay más, mucho más. Hablemos del “no pluma”. Porque sí, en los perfiles de estas aplicaciones de contactos vemos reiteradas veces perfiles donde se especifica que no les gusta la pluma, que buscan chicos masculinos. Se llama plumofobia a la discriminación hacía un hombre por su expresión de género, por ser femenino. ¿Qué tiene de malo ser femenino? ¿Y de bueno ser masculino? Es más, qué características hay que tener para ser considerado masculino, ¿acaso hay que jugar al fútbol o quizás escupir a gran distancia, no ducharse y beber cerveza? No lo sé, la verdad. Igual un chico que juega al voleyball, se ducha cada día, bebe vino blanco y lee libros en su tiempo libre también es masculino. Entonces en vez de escribir “masc x masc” en tu perfil, deberías de escribir que buscas un chico que levante piedras y parta troncos con un hacha, porque lo de masculino, definitivamente, es un término tremendamente subjetivo. Pero es que ser femenino es malo y lo es porque las mujeres, y por extensión, lo considerado por algunos  como “lo femenino” es inferior. Esto tiene nombre propio, se llama machismo. Así que sí, tú, el que tienes puesto en tu perfil que “No pluma. Solo masculinos”, lo siento, tengo una mala noticia que darte: eres  machista.

Así que dentro de un colectivo discriminado, como es el colectivo LGTBI, reproducimos cada una de las discriminaciones que hay allí fuera, esas que los grupos privilegiados han implementado. Todavía no he visto ningún “Solo votantes de Podemos”, pero poco nos falta, dada la polarización política y la falta de comprensión de que el problema en relación a los derechos LGTBI son, en todo caso, las organizaciones políticas, su actuación y sus posicionamientos, pero no las individualidades que las formamos, de tal manera que el colectivo LGTBI también es por dentro diverso, diverso ideológicamente, diverso en expresiones de género, diverso en tonos de piel, en nacionalidades, etnias, lenguas, diverso en alturas, peso y color de los ojos. También, por cierto, es diverso en orientaciones sexuales. Decir que no saldrías con una persona por ser bisexual es bifobia, pues estás excluyendo a una persona por su orientación sexual y a mí me ha pasado en estas aplicaciones. Decir que no mantendrías relaciones sexuales con una persona VIH+ es serofobia, en definitiva, también discriminación. ¿Y el “mayores no”? No nos olvidemos de la lgtbifobia interiorizada. Algunos se escudan en etiquetas tales como hetero flexible o, incluso, bisexual curioso. Cada uno se puede etiquetar como guste, pero muchas veces detrás de estas etiquetas no hay solo una falta de aceptación a uno mismo, también hay lgtbifobia, de tal manera que ellos no son gays, ni bisexuales, ni maricas, ni nada que se le parezca, aunque mantengan relaciones sexuales con hombres. Un paso más allá lo dan los discretos y los que llevan “vida hetero”, que todavía sigo sin saber en qué consiste.

Fuente: Twitter

Por otro lado, hablemos de las personas trans; porque una aplicación como puede ser Grindr no es, aunque la gente lo entienda así, una aplicación solo de hombres. De hecho, cuando te haces un perfil te da la opción de elegir tu género y aparecen más opciones a parte de la de hombre, también aparece la de mujer y la de género no binario, entre otras. Así que sí, también es una aplicación para mujeres y de hecho hay muchos perfiles de mujeres. La mayoría de ellas son mujeres trans. También, por supuesto, hay perfiles de hombres trans. Y volvemos a lo mismo, excluir a una persona trans por su identidad de género es transfobia, no son preferencias sexuales. Escribir frases en tu perfil como “trans no” o “busco solo mujeres con pene, no soy marica” es transfobia.  O hablar con una persona trans y preguntarle sobre sus genitales, sin conocerla de nada, a través del interfaz de una aplicación, desde luego no denota nada que tenga que ver con las preferencias sexuales de cada uno. No olvidemos en el mundo cishetero están sexualizadas las mujeres lesbianas, pero también las mujeres trans y el cuerpo de una mujer trans no es tu fantasía sexual, es el cuerpo de una mujer.

Pero no quiero llevar a engaño a nadie, las aplicaciones de contactos como Grindr y otras, como Scruff, por ejemplo, son fundamentalmente para encuentros sexuales, aunque no exclusivamente. Y lo son, habitualmente, para encuentros sexuales entre hombres, aunque tampoco exclusivamente. Así que a la hora de hablar con ciertos perfiles o de exponer qué perfiles deseas que te hablen, está claro que cuentan mucho las preferencias sexuales, y cada uno tenemos las nuestras. Así que sí, en Grindr hay filtros. Yo suelo usar el de edad, pero en mi perfil no pone “abuelo ya tengo, gracias”, ni ninguna frase parecida. Hay filtros de pago que te permiten filtrar automáticamente por factores como el peso, la altura o, como hemos dicho, el origen étnico, así que puedes elegir que solo te aparezcan hombres blancos que pesen 70 kilogramos y midan 1,80 metros. ¿Dónde terminan las preferencias sexuales y dónde empieza la discriminación? Hombre, yo creo que escribir en tu perfil “estoy interesado en gente cercana a mí edad” es algo muy diferente a escribir “padre y abuelo ya tengo”, ¿no créeis? Pues así con casi todo. Y digo con casi todo, porque hay cosas escritas en perfiles que no hay por donde cogerlas.

Fuente: Shangay

Como bien ilustró Mother of Queer, una cuenta de ilustraciones sobre temática LGTBI que recomiendo seguir en Instagram, las aplicaciones las hacemos los usuarios. Grindr, por sí sola, solo es una herramienta, somos nostros, los usuarios, los que hacemos mal uso de ella. Somos los usuarios los que exportamos a ella las discriminaciones, el machismo, la xenofobia, el racismo, la homofobia, la bifobia, la plumofobia, la transfobia, la serofobia, el edadismo –discriminación por edad- o la gordofobia. Por tanto, somos los usuarios los que trasladamos esas discriminaciones que están en la sociedad a una aplicación y también podemos ser los usuarios los que erradiquemos esas discriminaciones que hay dentro del colectivo LGTBI y dentro, por ende, de las propias aplicaciones. Los discriminados no podemos, o mejor dicho, no debemos discriminarnos entre nosotros. Posiblemente nadie este libre de pecado en esta cuestión, ni siquiera el que escribe, pero todos estamos capacitados para educarnos a nosotros mismos y comprender que convivimos con otros seres humanos a los que no tenemos porque discriminar por ninguna razón, pues son iguales a nosotros en derechos y dignidad.

Publicado por Juan Carlos Senent

Graduado en Historia, por la UCM. Máster en La España contemporánea en el contexto internacional, por la UNED. Doctorando en Historia, por la UNED. Interesado en el activismo político-social y LGTBI.

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