III. Hablar en verso: Juan José Ruiz Bellido

Lector, profesor y padre. Ha trabajado como transcriptor de textos digitalizando palabras. Se ha especializado en literatura cubana, a la que dedicó un ensayo sobre el sistema poético de Lezama Lima y una disertación sobre La carne de René, de Virgilio Piñera. Ha participado en el poemario colectivo a ocho manos Plural de habitación (Online, 2015) y y ejerce la docencia en Educación Secundaria para la Junta de Andalucía. Compagina la enseñanza con la crítica literaria en diversos medios, siendo colaborador asiduo del magazine digital “Poscultura”, donde actualmente realiza una serie reseñas y entrevistas que giran en torno al concepto de crianza y el de paternidad. Seno (Cántico, 2020) es su primer libro.

Los poemas seleccionados pertenecen a Seno. El primero es el “Exergo” del libro y los demás son fragmentos del poema central del libro, titulado homónimamente “Seno”, dedicado a la espera de un hijo.

~

EXERGO

«ἄριστον μὲν ὕδωρ»

PÍNDARO

(«Mejor el agua»;

«Lo mejor, el agua»;

«El agua es mejor»;

 «Lo mejor es el agua»;

«Nada hay mejor que el agua»;

«El agua es bien precioso»;

«Water is best»)

Se suele usar la fórmula apotropaica

«Los fantasmas no existen» para

ahuyentarlos, para anular o cancelar una

determinada presencia espectral. Se

suspende, entonces, la afectividad de lo

inefectivo, se difumina una virtualidad

como si realmente los fantasmas no

existieran realmente. Ahí está la Cosa,

habla. La inscripción que abre el espacio

al fantasma, lo invisible, como un labio, se

mueve sin la palabra. Este texto es una

conjura, exordio de un exordio,

preámbulo, intertexto ahora que tanto se

habla de intertextualidad, lugar entre dos

(Topos), pliegue, repliegue, emblema o

fetiche. Los niños ya no se dan miedo. La

oración ha sido pronunciada.

Metalenguaje intertextual de la

performatividad, este texto es un acto de

responsabilidad y un compromiso, un

trabajo de duelo y una apelación frente a

la grieta: verter leche para los muertos,

operar, con la literalidad de la tautología,

la voz subtitular de lo genérico.

Fotografía de Enrique Fuenteblanca

SENO

I

En el espejo

estiro los brazos,

me miro el sobaco, el vientre panzudo,

[los pectorales fláccidos, el abdomen

                                                           suave.

Hago la llamada al sol en un cuarto

[de baño de un metro cuadrado y

                        una iluminación despiadada

(una bombilla desnuda

cuelga

de un cable desnudo

y sale

de un agujero

en la escayola de un techo

blanco).

Me observo,

detenidamente.

¿Es este el cuerpo de un padre o el cuerpo

                                                  [de un hijo?

¿Es este el cuerpo de un padre

o el cuerpo

de un hijo?

V

a dos metros de tu madre

a dos metros de tu hermano

a dos metros

de la pequeña cavidad que eres

tres meses de vida intra-

uterina

alimentada umbilicalmente por el vientre

de la madre

con un pétalo de cuero en la oreja

y una pluma de pavos reales

que cuelga de su lóbulo

una espada samurái

de madera

se ha comprado tu hermano

mientras yo buscaba el grillo

los grillos por el patio

un limonero

la tomatera

los naranjos

tu casa es ahora la casa de mi infancia

la espada samurái de tu hermano

la flor de pétalo de cuero

en la oreja siniestra de la madre

VI

eras una niña que se había meado encima

y me mirabas como supongo mira al mundo

              [los ojos de Durero los ojos de Klee

o los ojos de Rothko

quién era la niña de mi sueño

tú eres un niño

lo ha dicho el ginecólogo

con seguridad

eras la proyección que yo hice de ti

saltando sobre el algodón en un tractor de

                               [cuatro metros de altura

prensando

pisando

sobre la estética

una tonelada de algodón prensada por un

                                                    [niño

el grillo suena al frotar un palo de madera

                                  [sobre su estómago

igual que tú pesa cincuenta gramos mide

                                      [seis centímetros

es más que él mismo

y su latido es más grande que su cuerpo

como un conjuro

froto su piel

en esta misma casa

como en la mía

la casa de mi abuela

la casa de la madre

Fotografía de Enrique Fuenteblanca.

Publicado por Juan José Ruiz Bellido

Lector, profesor y padre. Ha trabajado como transcriptor de textos digitalizando palabras. Se ha especializado en literatura cubana, a la que dedicó un ensayo sobre el sistema poético de Lezama Lima y una disertación sobre La carne de René, de Virgilio Piñera. Ha participado en el poemario colectivo a ocho manos Plural de habitación (Online, 2015) y y ejerce la docencia en Educación Secundaria para la Junta de Andalucía. Compagina la enseñanza con la crítica literaria en diversos medios, siendo colaborador asiduo del magazine digital “Poscultura”, donde actualmente realiza una serie reseñas y entrevistas que giran en torno al concepto de crianza y el de paternidad. Seno (Cántico, 2020) es su primer libro. Twitter, Instagram, Facebook, Medium: @juaruibel

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